Comunicación vs. educación ambiental

Todos los días 26 de cada mes participo en una iniciativa en twitter  en la que durante 60 minutos compartimos reflexiones y experiencias sobre educación y participación ambiental. (Más información en el blog de la iniciativa). En una de estas sesiones el grupo debatía si la comunicación ambiental, entendida como el conjunto de acciones (campañas, anuncios, etc) y canales que conforman los medios de comunicación social (prensa, televisión, internet), podía conseguir los mismos objetivos que un proyecto educativo. En otras palabras, ¿puede una campaña de comunicación educar a la sociedad?

Imagen de greenpeace
Imagen de greenpeace de su campaña de comunicación ambiental para salvar el Artíco y en contra de la alianza LEGO-Shell

Como respuesta a esta pregunta me surge otra de manera inevitable: ¿qué buscamos con la educación ambiental? El objetivo a corto plazo es cambiar los hábitos de la ciudadanía que provocan el deterioro del medio ambiente. Entonces, ¿puede la comunicación cambiar los hábitos de una sociedad? Me atrevo a afirmar que puede y que lo ha hecho en repetidas ocasiones a lo largo de la historia. Un ejemplo lo encontramos en la popularización del tabaquismo entre las mujeres durante la I Guerra Mundial. Hasta ese momento el consumo de tabaco entre la población femenina era muy escaso, pero a través de una campaña de comunicación muy bien orquestada se consiguió relacionar tabaco con feminismo, modernidad e igualdad. (Un tema muy interesante que se puede leer en el este blog).

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Pero la educación ambiental trabaja por algo más que cambiar hábitos, no busca que la ciudadanía cambie sus actitudes como autómatas, sin cuestionarse el por qué. Se busca el empoderamiento ciudadano, la conciencia crítica y el compromiso individual de cada persona. Se trabaja por un cambio no sólo de actitudes sino de mentalidad, un cambio de conciencia. Y es aquí donde surge la discrepancia entre los profesionales de la educación y comunicación ambiental. Algunos compañeros alegan que la educación es un proceso integral y enriquecedor que no es comparable con una mera campaña de comunicación. Otros opinan que hablar de comunicación y educación por separados no tiene sentido en la sociedad actual.

No creo que la comunicación pueda abordar las funciones de la educación, pues esta última nos permite analizar, interiorizar y crecer mientras que la comunicación se centra más en transmitir un mensaje, e incluso en el adoctrinamiento. Pero entiendo que la educación ambiental necesita de la comunicación y de sus herramientas. Vivimos en la sociedad del consumo que necesita lo que le dice la televisión, que sigue las tendencias que están de modas en internet. Todo es visual, rápido y sencillo. Como educadores no podemos ni debemos despreciar los canales que nos acercan a las personas.

Cartel de contrapublicidad de Consume hasta morir
Cartel de contrapublicidad de Consume hasta morir

La siguiente pregunta que se me plantea, y esto ya lo dejo para otro artículo, es cómo debe ser mi campaña de comunicación ambiental para que cambie conciencias. ¿Cuántos recursos, tiempo e investigación se dedican a las campañas de comunicación ambiental? Seguramente menos que a la venta de un perfume.

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