Cuando parecen piropos pero no lo son. Cuestión de género.

 

Micromachismo, machismo encubierto, neosexismo, sexismo benévolo, etc. Da lo mismo como lo llamemos, lo cierto es que nuestra sociedad ni ofrece las mismas oportunidades ni considera iguales a hombres y mujeres. Para corroborar esta afirmación no es necesario consultar las estadísticas de salarios de ellos y ellas, o el número de mujeres que ostentan altos cargos. Lo único que hace falta es tener los ojos abiertos y ser capaz de detectar lo que yo llamo “las sutilezas socioculturales”.

Cuando me refiero a sutileza sociocultural en cuestión de género me refiero a esos pequeños detalles del día a día que pasan desapercibidos, pero que nos siguen recordando a las mujeres que no somos consideradas iguales a los hombres. En este caso, me gustaría poner el énfasis en esos “piropos” y “consideraciones” que nos hacen a nosotras por el simple hecho de ser féminas.

Imagen de www.pixabay.com
Imagen de www.pixabay.com


En el área laboral:

Recibe tú a los asistentes, eres mucho más agradable y mona que yo.
Cuando haya que hacer de recepcionista, normalmente se lo encargarán a una mujer.

Pareces enfadada, con la sonrisa tan bonita que tienes.
– No seas mandona, con lo dulce que eres
.

Una mujer seria suele ser calificada de dura y mandona. Un hombre serio de profesional. Mi consejo: nunca sonrías más que la persona con más mando en la reunión.

Nena, bonita, chiquilla, encanto, bombón etc.
Me encantaría decir que nunca me llamaron así en el trabajo, pero mentiría.

 

En el área personal:

Lo haces tan bien y yo tan mal… mejor hazlo tú.
– El niño te quiere mucho más a ti y como contigo no está con nadie, cuídalo tú
.

Las mujeres no nacemos con superpoderes. Me apena escuchar a otras mujeres llamarse a sí mismas superwoman, porque detrás de ese adjetivo suele esconderse una jornada de 24 horas de duración. No seremos las mejores madres, parejas, profesionales y encima divinas (¿para qué existe un maquillaje que dura 24 horas intacto?). No tenemos por que serlo. No es sano para nosotras.

¿No quieres acostarte conmigo la primera noche? Pues ahora te respeto mucho más.
Sexualidad, género y estereotipos. Da para otro artículo.

Estarías tan muy guapa si lo intentases, si te arreglaras un poco más…
– Te has quedado muy delgada, ¡seguro que ahora ligarás un montón!

Para comentar estas frases hago uso de las palabras de Pilar Rueda, experta en derechos de las mujeres de la Organización Internacional de Migraciones: -“Se siguen reproduciendo estereotipos y creencias sobre lo que debe ser una mujer, y eso pasa por la apariencia física”

Vamos a hacer un ejercicio: ¿Cuántas periodistas, presentadoras o tertulianas que aparecen en televisión van sin tacones?

¿No quieres ser madre? Qué raro…
Por lo visto existen unas hormonas en “las mujeres de verdad” que te preparan para ser madre. Y si una mujer no siente “la llamada” entonces algo falla, será inmadura, egoísta o algo por el estilo.
Una de mis amigas, inteligente y segura de si misma, me dijo una vez: Miriam, debo ser egoísta pero no quiero ser madre. ¡Ni nosotras mismas nos damos cuenta de lo influenciadas que estamos por la cultura social!

Eres encantadora, ¿cómo puedes considerarte feminista?
Según la Real Academia de la Lengua, el feminismo es la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. O sea, que no significa que vayas en contra de los hombres, ni que estés a favor de un futuro donde las mujeres dominen el mundo y esclavicen a los hombres.

Y por supuesto , luego está la versión masculina: – Pero si eres un hombre, ¿cómo te puedes considerar feminista? ¿eso es cosa de mujeres, no?

Al hilo de esto os recomiendo leer este artículo de Barbijaputa sobre el miedo al feminismo

¡Pero qué suerte tienes teniendo un marido que cocine y limpie!
Esta frase es insultante para los dos.

Eres muy atrevida usando esa ropa tan ajustada.
Por lo visto debemos ser bellas, pero comedidas.

 

Estas sutilezas están aceptadas socialmente y resulta difícil que hombres y mujeres identifiquemos estas connotaciones machistas. Consecuencia de su aceptación social es que nos resulta difícil luchar contra este trato: – Pero chiquilla, si te estaba echando un piropo. Es complejo para nosotras conseguir un equilibrio, sobre todo en el área profesional. Un equilibrio entre pedir respeto a tus compañeros y superiores y no parecer desagradable o falta de capacidades para trabajar en grupo. Estar en una reunión de amigos y no parecer antisocial cuando nos quejemos por un trato degradante. Es difícil, pero debemos aprender a hacerlo porque todavía nos queda un largo camino por andar y no podemos mirar hacía otro lado. Ni hombres ni mujeres.

losojosdehipatia.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR