¿Puede la educación ambiental ayudar a la construcción de una ciudadanía participativa?

Para contestar a esta cuestión primero debemos delimitar el concepto de ciudadanía participativa, que se encuentra directamente relacionado con el de democracia participativa, y es entendida como derecho y deber del individuo que, como ciudadano, interviene de manera organizada en los asuntos públicos de índole social, cultural, política, económica e ideológica. Así pues, en el concepto de ciudadanía participativa el individuo se considera agente activo, promotor de su propio desarrollo y el de su comunidad.

Entendido esto, defiendo con total convencimiento que la educación ambiental, llevada a cabo como acción social y no como programas de ocio y entretenimiento, debe ser utilizada como estrategia educativa para el fomento de una ciudadanía participativa y democrática. Esta afirmación se sustenta en base a los propios valores que subyacen en la educación ambiental:

Imagen extraída de http://pixabay.com/
Imagen extraída de http://pixabay.com/

  • . No puede entenderse la educación ambiental sin fe, en el ser humano y en el cambio que éste debe promover. La educación ambiental parte de la convicción de que todas las personas pueden iniciar un proceso de cambio tanto de valores como de hábitos para un futuro más sostenible y equilibrado. Como parte de su filosofía, la fe es trasmitida de manera implícita en sus proyectos y actividades educativas.
  • Solidaridad y empatía. La educación ambiental muestra realidades lejanas donde cada una de nuestras acciones tiene repercusiones importantes en todos y cada uno de los lugares del mundo. Es lo que los profesionales de la educación ambiental han llamado “tener una visión global e integradora de la realidad”. Por lo tanto, nuestro objetivo no es otro que mostrar que todo está relacionado, que existe una conexión directa entre coger el coche, el cambio climático y que una persona que nunca hemos visto muera de hambre porque su campo de trigo se secó a consecuencia de la desertificación o provocando otro ciudadano del mundo sea un refugiado climático.
  • Concientización. Villalobos (2000, p. 18), citando a Paulo Freire, da a conocer la concientización como un “proceso de acción cultural a través del cual las mujeres y hombres despiertan a la realidad de su situación sociocultural, avanzan más allá de las limitaciones y alienaciones a las que están sometidos, y se afirman a sí mismos como sujetos conscientes y co-creadores de su futuro histórico.” Dicho de otra manera, y en referencia a como la educación ambiental promueve este valor: el individuo toma conciencia crítica a partir del análisis de la realidad que se le presenta. La propia experiencia permite afirmar que la concientización es el primer paso para la participación, no se puede pretender que el individuo actúe sin motivación, sin entendimiento, sin una conciencia clara de la causa que le lleva a realizar sus actos.

 

Una ciudadanía consciente y motivada, que interviene tanto en los asuntos públicos que les atañe directamente, como en aquellos de sociedades lejanas donde sus acciones tienen repercusiones directas. Una ciudadanía que conoce las herramientas para participar, y sobre todo, que se siente capaz de pasar a la acción.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Centro de preferencias de privacidad

Necessary

Advertising

Analytics

Other